Un ciborg sin sonrisa

Mi alma me habló, hermana, y me enseñó muchas cosas.
Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado.
Porque tú y yo somos uno y no hay diferencia entre nosotros, salvo
que yo haya proclamado lo que hay en mi ser íntimo, mientras tú lo guardas como un secreto de tu intimidad.
Pero en tu reserva hay una especie de virtud.
Gibran Khalil, “Mi Alma me habló”

imagen: René Gruau, “Victoire III”

in memoriam